Explotaciones ganaderas: Tratamientos de agua para el consumo animal

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Explotaciones ganaderas: Tratamientos de agua para el consumo animal

agua para el consumo animal

La calidad del agua es de vital importancia en las explotaciones ganaderas, ya que afecta a la productividad y sanidad de los animales y a los alimentos con los que entra en contacto. Es un nutriente muy importante a tener en cuenta en las explotaciones ganaderas dado que interviene en la cadena alimentaria por ser parte de la alimentación de los animales y tiene incidencia directa en los ciclos biológicos y es de determinante para mantener unas constantes fisiológicas adecuadas.

El consumo de aguas sin tratar y contaminada bacteriológicamente puede producir al ganado mamitis, diarreas, metritis, abortos y abscesos, las aguas con pH básico producen cistitis, nefritis, metritis, alteraciones reproductivas y problemas locomotores, la presencia de nitratos produce dificultades reproductivas, alteraciones nerviosas, problemas renales y problemas de crecimiento, y las aguas con presencia de niveles altos de sulfatos producen diarreas inespecíficas en lechones.

No existe legislación específica que regulen los parámetros para el agua de consumo de los animales, pero, al menos debe reunir las siguientes características:

Sistemas de tratamiento de aguas para consumo animal

Conocer y controlar los parámetros microbiológicos y físico-químicos del agua destinada a la bebida de los animales es una práctica eficaz para aplicar el tratamiento adecuado y disponer de un agua de calidad en la explotación.

Excepto en raras ocasiones, no se puede utilizar sin ningún riesgo el agua tal y como se encuentra en la naturaleza, sin aplicar ningún tratamiento. Generalmente, las aguas sin tratar no suelen estar libres de agentes infectantes, como bacterias, además de contener sólidos en suspensión, dureza elevada y valores de pH no adecuados, por lo que antes de aplicar desinfectantes es importante tratar el agua.

Aplicar el tratamiento adecuado a la situación concreta de cada explotación redundará en un beneficio sanitario y económico.

  • Ósmosis inversa: se utiliza para conseguir agua pura y poderla utilizar como agua potable. La técnica consiste en el traspaso de agua desde una disolución diluida a una disolución concentrada a través de una membrana, sólo el agua pasa a través de la membrana y la dilución concentrada se iguala a la dilución diluida, quedando las sales retenidas. Es el tratamiento más adecuado para eliminar sulfatos, manganeso, aluminio, cobre, níquel, zinc y pesticidas, entre otros.

  • Floculación: se realiza mediante coagulantes químicos como las sales de y forman flóculos sólidos de hidróxidos metálicos.

  • Descalcificación: este sistema es necesario para tratar aguas de elevada dureza, que viene dada por elevados niveles de iones de calcio y de magnesio. Para la descalcificación se utilizan resinas que intercambian los iones de calcio y de magnesio por iones de sodio y de potasio, que son inocuos.

  • Regulación del pH: es muy importante para una correcta desinfección posterior. Para regular el pH se utilizan ácidos.

La desinfección del agua

  • Cloración: consiste en la administración de cloro al agua para eliminar las bacterias y otros contaminantes microbianos. Para que sea efectivo, el cloro tiene que estar cierto tiempo en contacto con el agua. Su eficacia se reduce con un pH alto, con temperaturas elevadas y con presencia de materia orgánica.

  • Dióxido de cloro: Es también un desinfectante muy efectivo y menos sensible al pH y a la presencia de materia orgánica que el cloro, sin embargo, el coste de instalación es elevado, aunque el del mantenimiento es bajo.

  • Peróxido de hidrógeno: Es un potente agente oxidante. Reduce la contaminación microbiológica y no aporta ni sabor ni olor al agua, aunque tiene el inconveniente de que necesita dosis elevadas para ser efectivo, por lo que su coste es alto.

Beneficios

Los sistemas de tratamientos permiten mantener la potabilidad del agua en el tiempo, aumentar el consumo de agua y pienso, reducir el riesgo de infecciones, reducir las dosis de antibióticos así como mejorar el resultado de las medicaciones vía agua, descenso de mortalidad por Clostridium spp., descenso de metritis en cerdas en la primera fase de gestación, aumento de consumo de pienso (y por tanto mejora de la condición corporal de la cerda a la salida de paridera) mejora de los consumos, crecimientos y homogeneidad de los lechones (tanto en maternidad como en transición) y descenso de patologías digestivas en parideras, lechoneras y cebo, reduciendo los costes de medicación.

Bibliografía:

  • El agua en Ganadería Ecológica
  • Calidad de agua y su higienización
  • La calidad de agua y sus diferentes usos en ganadería. Selecciones avículas

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