¿Se pondera la experiencia a la hora de decidir?

AEMA exper

¿Se pondera la experiencia a la hora de decidir?

A diario me encuentro inmerso en la dinámica participativa de en un proceso comparativo, una compleja hoja de cálculo con múltiples columnas donde se ponderan distintos atributos de nuestra propuesta comercial frente a otros competidores. Sin embargo, pocas veces he podido identificar entre ellas, uno de los aspectos que valoro enormemente: ”La experiencia”.

Si, la experiencia. Ese aprendizaje que se obtiene para siempre, producto de lo que ya se ha hecho. El resultado de cada momento, la madurez de cada camino transitado. El saber la consecuencia de cada acción.

La experiencia no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas que se han reflexionado.”

José María de Pereda

Tanto en el plano personal, como en el empresarial, hemos acumulado muchas experiencias, de las cuales podemos servirnos. Extrayendo de ellas los recursos necesarios, podemos lograr un gran desarrollo, lo que nos permitirá afrontar con solvencia y flexibilidad cualquier nuevo proyecto.

En nuestras propias experiencias reside la clave para actuar de forma eficiente. ¿Por qué entonces no debiera ser la carátula de presentación que abra cada una de nuestras propuestas u ofertas?

¿Cómo puede ser que dos empresas aparentemente similares, presuntamente con igual capacidad obtengan resultados tan distintos? ¿Cómo es que a una se la puede considerar excelente y a otra solamente competente?

La única forma de aprender es en base a las experiencias previas, y a lo que podamos extraer como enseñanza de ellas. Porque lo que se oye se olvida, lo que se ve se recuerda, pero lo que se hace es lo que realmente se aprende.

Nuestra experiencia nos define. Nuestras referencias lo avalan.

En lugar de posibilidades, todos contamos con las realidades de nuestro pasado, la realidad del trabajo hecho.

Porque esas experiencias tienen una reserva invalorable de recursos guardados. Cientos de horas de ingeniería, investigación, ejecución, puesta en marcha, operación y servicios. Nuestra misión entonces es aprovecharlos, sabiendo que en ellos reside nuestro verdadero capital, para nuestras referencias actuales y futuras.

La clave está en que no hay que ser el mejor en todos y cada uno de los campos. Por supuesto que sería lo ideal, pero si somos realistas, es suficientemente complicado ser el mejor incluso sólo en uno de ellos. De manera que pienso que nuestra propuesta de valor ha de poner énfasis en nuestra experiencia, indicándole al cliente que valore ese aspecto, que somos su mejor opción.

Ser el mejor o tener el mejor producto no es suficiente. Los clientes tienen que considerar que somos la mejor opción para ellos.

Trabajamos en un sector que no se oye en los medios masivos, donde las RRSS incipientemente comienzan a arriesgar un “me gusta” pero donde, sin embargo, tenemos una magnífica ocasión para enseñar nuestros estudios, testimonios, opiniones, casos de éxito, estadísticas en los sectores industriales como métodos para demostrar lo que proponemos, etc.

¿Por qué no debería dedicar entonces especial atención en revisar los antecedentes y recorrido previo de ese proveedor en el mismo sector donde busco mi mejor propuesta de valor? ¿Por qué no considerar que puedo beneficiarme aprovechando casos exitosos comprobables en referencias de mi competencia? ¿Por qué no pensar que apostar por un camino ya recorrido es rentabilizar mi inversión minimizando el riesgo ante la incertidumbre?

Por todo lo comentado, os invito, clientes, que agreguéis a vuestra hoja de cálculo la columna “experiencia” y enumerad en ella TODAS las referencias que ese proveedor en concreto ha vivido exitosamente en el sector donde nos movemos. A pesar de que el papel todo lo resiste, es esta variable la que cuenta por si sola y que merece toda la atención de nuestra parte. Confiar en alguien de quién sabemos cabalmente que lo ha hecho bien anteriormente es una nota en negrita que resaltará en nuestro DAFO y debiera sumar positivamente a la hora de decidir dónde invertiré mi dinero.

Ing. Jorge Eduardo Rodriguez Rojo

Grupo AEMA

jrojo@aemaservicios.com